¿Cuándo fue la última vez que besaste mis besos y abrazaste mis abrazos?
¿Que me hiciste el amor sin la ropa, y correspondiste a mi intento de acurrucarme el resto de la noche?
Dolorido me conoces, y odias el “te amo” que no sale de mi boca.
¿Qué es de ti que malgastas tu tiempo queriendo escuchar de mí, lo que otros te obsequian por montones?
¿Qué es de ti mi compañera exhausta?
Ya no buscas consuelo,
Ya no sientes la briza.
No importa cuánto amor te dé, sin palabras para ti no vale.
No importa que dedique mi vida y mis horas a hacerte feliz, sin palabras para ti no cuenta.
Qué más da si cumplo lo que otros sólo prometen, sin palabras no interesa.
Gastas tu tiempo en llanto porque mis labios no pronuncian de lo que te llena mi ser.
Pierdes el sueño buscando razones para marcharte del lado del hombre que te entrega todo, todo excepto dos palabras.
Porque para ti tres sonidos son más importantes que mi tiempo y mi vida, que mi entrega y el alma.
¿Qué es de ti, mi compañera exhausta, que vives al lado del que por no decirlo, nada te ama?
¿Qué es de ti, qué de tu alma?