Compañera exhausta

Publicado en Poesía, prosa con etiquetas , , , , , el Octubre 14, 2009 por Jimmy Rivera

¿Cuándo fue la última vez que besaste mis besos y abrazaste mis abrazos?
¿Que me hiciste el amor sin la ropa, y correspondiste a mi intento de acurrucarme el resto de la noche?

Dolorido me conoces, y odias el “te amo”  que no sale de mi boca.
¿Qué es de ti que malgastas tu tiempo queriendo escuchar de mí, lo que otros te obsequian por montones?
¿Qué es de ti mi compañera exhausta?

Ya no buscas consuelo,
Ya no sientes la briza.

No importa cuánto amor te dé, sin palabras para ti no vale.
No importa que dedique mi vida y mis horas a hacerte feliz, sin palabras para ti no cuenta.
Qué más da si cumplo lo que otros sólo prometen, sin palabras no interesa.

Gastas tu tiempo en llanto porque mis labios no pronuncian de lo que te llena mi ser.
Pierdes el sueño buscando razones para marcharte del lado del hombre que te entrega todo, todo excepto dos palabras.
Porque para ti tres sonidos son más importantes que mi tiempo y mi vida, que mi entrega y el alma.

¿Qué es de ti, mi compañera exhausta, que vives al lado del que por no decirlo, nada te ama?
¿Qué es de ti, qué de tu alma?

Me engaño creyendo que te olvido

Publicado en Poesía, prosa con etiquetas , , , , el Octubre 14, 2009 por Jimmy Rivera

Me engaño al creer que te olvido,
Y en el fondo no quiero olvidarte;
Es que eres lo maravilloso en la vida.

No me quedan vidas ni eternidades para dar,
Ni siquiera un latido de este pecho.

Qué error tan inoportuno el amar,
Qué grandioso pesar.

Y ahora que he tropezado con el ensueño,
Y me he extraviado en el paraíso,
¿Qué hago con todos tus viejos recuerdos que nadie iguala?
¿Qué hago con tu trillada imagen perenne?

Me engaño al creer que te dejo, que me entrego, que la amo.
Y en el fondo no quiero dejarte;
Es que eres el perfecto en la vida.

El Primer Amor

Publicado en Frases con etiquetas , , , , , el Octubre 14, 2009 por Jimmy Rivera

El segundo amor es como estar frente a un lago enorme, tanteando tímidamente con la punta del pie el agua.
Uno ha nadado otras veces, pero todas ellas en el pequeño estanque junto a la casa, sin viento ni profundidad.
Uno cree saber cómo se siente estar sumergido, y uno desea empaparse, rodearse de toda esa grandeza; mas la poca experiencia nos alerta del peligro. Pero, así es el primer amor.

No. El primer amor, es como la primera vez que vas al mar cuando apenas eres un niño. E hipnotizado por la fascinación  corres hacia él, ves su magnificencia y corres hacia él, sientes su poderío y corres hacia él, oyes su violencia y corres hacia él. Te entregas, lo adoras y no  puedes evitar que te sumerja y arrastre y golpee y lleve a su voluntad.
¿Cuántos de nosotros no hubiésemos muerto ahogados  en sus aguas, de no ser por esa mano que nos tomo hacia afuera a tiempo, de no ser por esos ojos que vigilaban nuestro avance?

No. Yo aprendí a nadar, a contener la respiración, a simplemente flotar en su cuerpo; pero jamás a resignarme a morir ahogado. Eso me enseñó El Primer Amor.

Todo, menos amor

Publicado en Poesía, prosa con etiquetas , , , , , el Octubre 9, 2009 por Jimmy Rivera

Es media noche ya, hace una hora que hablamos.
No quiero colgar y tú tampoco.
Te declamo, aunque malamente, te regalo serenata telefónica;
Te hablo muellemente y digo lo que quieras escuchar.

No. No es amor.
Es el desierto que durante el día llenan las trivialidades.
No, no es amor.
Es el desamparo que las voces callan durante el día.

Es más de media noche ya, hace más de una hora que hablamos.
Las palabras fluyen, a esta hora soy vulnerable.
Me cuentas de ti, con armonioso timbre.
Te sientes querida, así mismo yo.

No. No es amor.
Es la aflicción que durante el día ciegan las penas.
No, no es amor.
Es la carencia que el trabajo esconde durante el día.

Te juro, es todo, menos amor.

Y los domingos sin ti

Publicado en Poesía, prosa con etiquetas , , , , , el Octubre 6, 2009 por Jimmy Rivera

A ti que te encantaban los aromas.
Para ti uso el mismo perfume.
Cocino el guisado aquél, que tanto te gustaba.

Así al caminar por las calles reconozcas mi olor,
Al abrir tu ventana extrañes mi cocina y los domingos.

Yo debí crecer contigo mujer, envejecer contigo.

Se suponía, no debería extrañar tus vestidos de noche y tu jardín repleto de rosas.
No debía anhelar tus sonrisas y susurros.

A ti que te encantaban los detalles.
Para ti escribo cientos de canciones y las canto.
Dibujo los poemas en la cama, como tanto te gustaba.

Así al caminar por las calles reconozcas mi voz,
Al deshacer la cama veas mis letras y me necesites, como los domingos.

Yo debí ser tuyo mujer, tú debiste ser mía.

Se suponía no debería extrañar tus omelettes y tus tés de manzanilla.
No debía anhelar tus besos y caricias.

Pero ahora vivo solo.
En un cuarto solo.
Con una guitarra sola.
Y un cuaderno solo.

Y los domingos… y los domingos… …sin ti.

Bodas para los enamorados

Publicado en Poesía, prosa con etiquetas , , , , , el Octubre 6, 2009 por Jimmy Rivera

El tocado, el arreglo de flores, la cena y recepción.
Tu promesa y mi promesa de amor eterno.
Eternamente tú y yo.
Es lo único que importa.
La búsqueda concluyó, y el gran premio nosotros.

El amor es el más allá, cuando el ahora es sombrío.
El amor es el alma, cuando el mundo se ha perdido.

¡Brindemos señores, señoras!
¡Brindemos porque el día ha llegado!
…Y al despertar he visto su rostro sagrado.
Mi esposa, mi amiga, y a veces mi amante; pero siempre… siempre mi amor.

Mi niña triste

Publicado en Poesía, prosa con etiquetas , , , , , el Octubre 1, 2009 por Jimmy Rivera

Mi niña gris, mi niña triste.
Podría pedir perdón a dios, pero yo deseo algo más cercano.
Busco tu perdón, el tuyo únicamente.

Hoy no se oirá música ni charla.
Hoy no habrá concepción ni parto.

Mi amada desconsolada, mi amada rendida.
Tus dulces ojos de llovizna.
Tu cálida voz de trueno.
Tu conjunto de huracán o tornado.

Tu vida es una lágrima, mi amada.
Tu reflejo en el espejo siempre el mismo payaso triste.

Cuánta ternura en tus sollozos.
Dueles más cuando llanto quedo, que cuando grito enloquecido.
Pues cuántos ríos y mares y océanos.
Nunca un lago, un estanque.
Ni en sueños el charco en que juegan los niños.

Tu vida es una queja, mi cielo.
Es ópera pura.
Es la elegía.
Es la muerte y el funeral.
Es la carta del amor perdido.
Es el útero seco de la solterona.
Es el grito ahogado del mártir.
Es también la nalgada al recién-nacido.
Sin llegar a ser tampoco la fe del desposeído.

Pálido retorno, ocaso adorado.
No tienes ni idea de cuánto te amo.
Con tus lagrimosos ojos no puedes verlo.
Por tus cristalizadas mejillas no lo sientes en mis besos.
A causa de tu clamor no lo escuchas en mis palabras.
No tienes ni idea de cuánto te amo.

Mi niña melancólica, mi niña nublada.
Podría pedir a todos perdón, pero sólo uno me interesa.
Busco tu perdón, el tuyo únicamente.

Hoy no se recitará poesía ni canto.
Hoy no habrá oración ni penitencia.

¡Así es la vida!

Publicado en Poesía, prosa con etiquetas , , , , , el Octubre 1, 2009 por Jimmy Rivera

A veces la vida es un desastre.
A veces el desastre es la vida.

Mi mundo me abandona.

No es acerca de la pluma que sostiene la mano,
Es acerca de la mano que sostiene a la pluma.

A veces me sonríe,
A veces se ríe de mí.

Mi mundo cambia, mi mundo me abandona.

No es acerca de quién nos acompaña,
Es acerca de a quién acompañamos.

Y si bien la vida golpea a puño cerrado, directamente al rostro, para eso fue exactamente que me lo hicieron de hueso sólido.

Desmayo,
Caigo,
Reacciono,
Veo el suelo,
Tomo conciencia,
Luego necesito decidir;
Quedo en el suelo atemorizado
O me pongo en pie lo mejor que el cuerpo me permita.

A veces la vida es un festín.
A veces es un trozo de pan rancio.

¡Cést la vie!

Por eso, sin pasión, hoy muero

Publicado en Poesía, prosa con etiquetas , , , , , el Septiembre 24, 2009 por Jimmy Rivera

Morir en este agujero.
Sin que nadie oiga caer mi cadáver inhóspito.
Parasitar del suelo los restos de viejos festines.
Sumido en la miseria y el despojo.

Dios no tiene luz para mí.
No hay faro en mi camino.

Agonizar pasivamente.
¡Ay, hasta la muerte me llega sin pasión!

Morir en esta pocilga.
Sin oír un llanto, un grito de hogar.
Hartar del suelo el caro oxígeno que no salva.
Sumido en arrepentimiento y rencor.

¿Qué hay de la vida en tus brazos, qué del amor?
¿Qué hay de la salvación en tu pecho, qué del perdón?

Silente.
Silente silencio silencioso. Silenciado.

Sin comida, ni amparo.
Sin placer ni cariño.

Sueño diurno, ángel melancólico.
Necesito de tu consuelo, de tu cobija.

Es mi prisión mi alma, mi cuarto y mis recuerdos.
Son mis cadenas, la esperanza y la ilusión resistente.

Sólo pido morir de una vez por todas.
Sólo no existir más.

Como ataúd mi cama.
Como gusanos los buitres a cielo abierto.
Un viernes nublado, por la tarde.
Sin lluvia, sin viento.
Y al pie de la cuesta en un lejano eco,
Ópera del Ave María,
Llanto de indigentes y animales sin dueño.

Como cuando la mar calma,
Como cuando el día cede ante el velo.

¡Ay, hasta la muerte me llega sin pasión!
¡No me viste dueña mía, arañando tu piso!
¡No me sentiste mi diosa, siendo el aire húmedo, colándose por tus poros!

Por eso, sin pasión, hoy muero.

¿Me amarás?

Publicado en Poesía, prosa con etiquetas , , , , , el Septiembre 10, 2009 por Jimmy Rivera

Si al fin te encuentro, ¿me amarás?
Y cuando no sonría,
Cuando solamente calle,
Cuando hable con cordura,
¿Me amarás?

Cuando solloce en tus brazos,
Me refugie en tu regazo,
Suspire en tu cabello,
Duerma de espaldas a ti,
¿Me amarás?

¿Aún me amarás?

Si te miro desolado,
Cuando me alargue meditabundo,
Si estancado en problemas,
Si pobre,
Si deprimido,
Si necesitado y obseso,
Si inmóvil,
Si preso;
¿Me amarás?

¿Y qué hay de mañana?…
¿Aún me amarás?